Educar en la fortaleza

LA EDUCACIÓN DE LA FORTALEZA

La fortaleza tiene dos aspectos: resistencia, e iniciativa. Hoy hablaremos de la iniciativa, es decir la capacidad para acometer cosas.

1. Para poder atacar o iniciar alguna acción que requiera un esfuerzo prolongado se necesita fuerza física y moral. Por esto los deportes siempre se han relacionado con la virtud de la fortaleza.

2. Dominar el cansancio y la fatiga prepara a la persona para emprender acciones que repercuten directamente en bien de los demás o en la glorificación de Dios.

3. El deporte ofrece ocasiones muy propicias porque existe una motivación inmediata (llegar a la cumbre de una montaña, ganar el partido, terminar la carrera, mejorar el propio rendimiento, etc.)

4. Si una persona no es capaz de superarse en el esfuerzo físico difícilmente podrá superarse en el camino de la ascética (en el camino para acercarse a Dios).

5. No siempre la relación entre el deporte y la fortaleza es directa. También se puede recurrir a acciones como campamentos, levantarse a la hora prevista sin vacilar, duchas frías, ir caminando al trabajo o la
escuela.

6. Es conveniente enseñar a los hijos a aguantar las inclemencias y apetitos sin quejarse, etc.

7. Las madres deberían cuidar de no abrigar en exceso a los niños, de dejarlos salir aunque haga frío, enseñarles a soportar el hambre o sed sin quejarse, etc.

8. Para poder alcanzar un bien, se necesita tener «iniciativa»,
decidir, y luego llevar a cabo lo decidido aunque cueste un esfuerzo importante. 9. Para captar las posibilidades de una situación hace falta una cierta «sensibilidad», que actúa como chispa o detonante de esa iniciativa. Si la persona es indiferente carecerá de esta sensibilidad e iniciativa necesarias para descubrir y alcanzar un bien.

10. Esta sensibilidad para la iniciativa se puede fomentar en los hijos.
Se trata de una capacidad de imaginar sin soñar. No hay que resolver los problemas que pueden resolver los chicos por su cuenta, ni tampoco de descubrir los problemas cuando ellos pueden descubrirlos por si mismos. Es mejor sugerirles que encuentren una solución a ese problema, y luego volver a preguntarles para ver si encontraron una solución.

11. Es mas fácil que los niños se entusiasmen y actúen para conseguir un bien, a que logren entusiasmarse con combatir una situación negativa. 12. Si lo que se va a combatir es una situación de injusticia, de fraude
o falsedad, hay que reconocerla sin escandalizarse pero permitiendo que el fuego que hay dentro de cada uno crezca de un modo controlado. No bastará con quejarse pero habrá que gobernar lo osadía para que lo que se hace sea con prudencia y sin gastar esfuerzos inútilmente.

13. Se necesita valor – para no asustarse ante el enemigo -, coraje –

para atacar y vencer- , constancia y aguante – para llevar el esfuerzo hasta el fin -.

ALGUNOS PROBLEMAS

Existen áreas prioritarias que, muchas veces, escapan a la atención de los padres.

14. Es conveniente brindar a los hijos no sólo la posibilidad de lograr objetivos con esfuerzo, sino que aprendan a resistir.

15. Hay que estimular a los hijos para que, por propia iniciativa, emprendan caminos de mejora que supongan un esfuerzo continuo.

16. Habrá que enseñarles algunas cosas que realmente valen la pena, que «queman» por su importancia.

17. También deberemos enseñarles a tomar postura, a aceptar criterios, a ser personas capaces de vivir lo que dicen y lo que piensa. Enseñarles a ser congruentes

18. También los padres, como ejemplo para nuestros hijos, deberemos tener siempre una tendencia a la superación personal.

19. Cuando los adolescentes comienzan a tomar decisiones propias, pueden caer en la indiferencia, rechazando las opiniones y posturas de los
demás pero sin ser capaces de llegar más allá del rechazo. De esta
manera cualquier persona con intención puede moverlo, porque no será fuerte. Si el adolescente no tiene desarrollados los hábitos

relacionados con la fortaleza, aunque quiera mejorar, no será capaz de aguantar las dificultades.

20. La fuerza interior tiene que basarse en la vida pasada.

21. Si los adolescentes son fuertes es el momento de su vida en que tienen más posibilidades de ser generosos, de ser justos, etc. Porque están movidos, por naturaleza por un fuerte idealismo.

22. El desarrollo de la fortaleza apoya el desarrollo de todas las demás virtudes.

23. La única manera de asegurarnos que los hijos sobrevivan como personas humanas, dignas de ese nombre, es llenarles de fuerza interior, de tal modo que sepan reconocer sus posibilidades, y reconocer la situación real que los rodea para resistir y acometer, haciendo de sus vidas algo noble, entero y viril.